domingo, 11 de enero de 2015
lunes, 24 de noviembre de 2014
Ninfa
Cierra los ojos e imagina a mis dedos
acariciando te cómo las gotitas de un riachuelo.
Deja tu sueño abierto, invita me.
Entraré de puntillas y me sentaré en el suelo.
No enciendas la luz, no estropees
el momento más dulce de mi visita.
Beberé de tus labios, sin que me veas.
Luego me iré por la puerta abierta...
©Nadezhda Petkova Kostadinova
Participación en el poemario colectivo "Versos desde el corazón" de Diversidad Literaria.
#poesía #ninfa
domingo, 23 de noviembre de 2014
Frío
Ha llovido en tu corazón... por mi?
Y dicen que la lluvia lo borra todo.
Ahora veo, siento sé...
Esta nevando en tu alma.
Te detienes, frío... mucho frío...
Te rindes y te pierdes solo.
Estuve yo y me dejaste ir.
Ahora lo que queda - soledad
y nieve, mucha nieve...
14/02/1988
domingo, 16 de noviembre de 2014
Naufraga
Soy naufraga en la isla desierta de mis sentimientos. Fuiste tú la tormenta marina que destrozó mi velero y me empujó hacía aquella playa. Enredada entre las cuerdas de tu olvido, busco con la mirada un barco de esperanza. Aun que no quiero que me rescaten, simplemente que sepan de mi presencia en ese lugar abandonado. No pretendo irme, sé que volverías por mí. Pero esta vez para quedarte...
sábado, 1 de noviembre de 2014
El hilo rojo del destino
Mucha gente se pregunta si hay alguna verdad en los dichos. Yo podría confirmar que sí, no hay ni un dicho sin algún argumento. Por esta misma razón, por lo que nos ocurre, bueno o malo, le buscamos explicación. Es cierto lo que dicen los antiguos chinos que no dura para siempre ni la gran felicidad, ni la gran desgracia. Lo estamos comprobando día a día...
Y llegamos a pensar en los lazos del destino, en aquel hilo rojo que une a las personas destinadas, entrelazadas de nacimiento. Las que se buscan sin darse cuenta de esto, las que se atraen a través de las distancias y el tiempo. Las que incluso rompen las barreras de lo lógico con una única razón - llegar hacia la otra punta de aquel hilo rojo que las une.
Con lo mucho que se enrede el hilo, con lo mucho que se estire, nunca se romperá. Ni siquiera si los dos destinados uno al otro quisieran cortarlo.
Y llegamos a pensar en los lazos del destino, en aquel hilo rojo que une a las personas destinadas, entrelazadas de nacimiento. Las que se buscan sin darse cuenta de esto, las que se atraen a través de las distancias y el tiempo. Las que incluso rompen las barreras de lo lógico con una única razón - llegar hacia la otra punta de aquel hilo rojo que las une.
Con lo mucho que se enrede el hilo, con lo mucho que se estire, nunca se romperá. Ni siquiera si los dos destinados uno al otro quisieran cortarlo.
jueves, 9 de octubre de 2014
Esperanza
Guardé mi mascara en el cajón del tocador,
me despeine y me miré la cara.
Luego me vestí de luz, me puse mi collar de esperanza.
Me dibujé sonrisa y salí a regalarla...
A cada cual, según necesitaba...
Las calles grises, tristes y cansadas
iluminaba mi vestido - sol.
Con cada paso todo cambiaba...
Lo gris se convertía en color,
los ojos tristes ya cantaban alegría,
los corazones se llenaban de amor.
Luego me vestí de luz, me puse mi collar de esperanza.
Me dibujé sonrisa y salí a regalarla...
A cada cual, según necesitaba...
Las calles grises, tristes y cansadas
iluminaba mi vestido - sol.
Con cada paso todo cambiaba...
Lo gris se convertía en color,
los ojos tristes ya cantaban alegría,
los corazones se llenaban de amor.
©Nadezhda Petkova Kostadinova
domingo, 5 de octubre de 2014
...una de esas hojas caídas...
Perdí entre las hojas caídas en aquel parque otoñal el sentido de tenerte de la mano. Quizás la tuve sujeta demasiado tiempo, o simplemente eras tú quien no quería soltar la mía. No sé y no quiero saberlo...
Todo principio lleva a un fin. Todo amor nace y muere, si antes de tiempo no lo asesinaran los celos.
Demasiados veranos tuvimos, llenos de sol y alegría. Demasiadas primaveras, renaciendo el amor después de los perdones...
Ilusiones...
Entre las hojas de aquel parque otoñal escondí mis huellas. Hice del otoño mi cómplice para escapar...
No me busques, no me encontrarás. Soy una de esas hojas caídas...
© Nadezhda Petkova Kostadinova, 2015
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