jueves, 5 de noviembre de 2015

Reflexiones2

Perdí la llave que abría
la única puerta de salida,
encadenada hoy me veo
a las paredes del destino.
Pero qué dulce mi condena,
y qué ligeras mis cadenas.
Amor - dolor, corazón enalgodonado,
juegos peligrosos, pero necesarios...

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